Chile alberga una extraordinaria diversidad de ecosistemas y una biodiversidad excepcional. Limitado por el océano Pacífico, los paisajes de Sudamérica y a solo cerca de mil kilómetros de la Antártica, el país reúne una amplia variedad de ambientes terrestres y marinos que durante más de 14.000 años han sustentado a comunidades indígenas y siguen siendo una fuente esencial de alimento, recreación y bienestar para quienes hoy viven en Chile.
Su singular perfil ecológico, junto con su estabilidad política y económica y un compromiso creciente con la conservación como parte de su desarrollo y liderazgo internacional, otorgan a Chile una ventaja para avanzar en la protección de su patrimonio natural.
El sistema de áreas protegidas de Chile atraviesa hoy un momento decisivo. La creación del nuevo Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), junto con la conmemoración de los 100 años de los parques nacionales, constituye un hito único que abre la oportunidad de proyectar una visión compartida para el próximo siglo. Este nuevo ciclo permite fortalecer la conservación de la biodiversidad y, al mismo tiempo, consolidar el rol estratégico de las áreas protegidas en sectores clave como el turismo, que depende directamente de su integridad y gestión.
La Patagonia no es solo un lugar en el mapa; es un símbolo de la resiliencia y la esperanza que reside en la naturaleza. Sus vastos paisajes no solo cautivan a quienes los visitan, sino que también inspiran un profundo respeto y compromiso hacia la conservación de nuestro planeta, convirtiéndola en un legado para la humanidad.
La Patagonia chilena es única. Posee una inmensa línea de costa que se extiende por 100 mil km, lo que genera un interfaz terrestre-marino de gran diversidad y abundancia de distintas formas de vida. Además, posee uno de los estuarios más grandes del mundo donde confluyen las aguas marinas y el agua de los ríos entre los archipiélagos de más de 40 mil islas.
La Patagonia chilena es reconocida internacionalmente por la importancia de sus extraordinarios y relativamente prístinos ecosistemas.
La Patagonia chilena es un ícono nacional e internacional; uno de los lugares más remotos y de los pocos reductos prístinos que aún quedan en el mundo.