El río Futaleufú—o “río grande” en mapundungún—es uno de los más caudalosos de Chile. Sus valles están tallados por glaciares y rodeados de bosques nativos, y sus rápidos lo convierten en un destino de rafting y kayak de clase mundial con alto valor turístico y recreativo.
The Pew Charitable Trusts

Si bien la Patagonia chilena es reconocida internacionalmente por la importancia de sus extraordinarios y relativamente sanos ecosistemas, muy pocos de sus ríos cuentan con alguna herramienta de protección que los resguarde.

Pero a principios de noviembre comenzó una nueva historia en cuento a la protección del agua dulce en Chile, ya que se dictaron por primera vez dos “reservas de agua” en los emblemáticos ríos Futaleufú y Puelo. El decreto de creación de reserva de agua de estos ríos tiene en cuenta que “el agua no solo cumple un rol vital para satisfacer necesidades humanas básicas, sino que también debe ser reconocida como un recurso esencial para el funcionamiento y preservación de los ecosistemas. De esta perspectiva, el medioambiente debe ser considerado como un usuario del agua, al igual que las personas, con derecho a su protección y uso racional”. La reserva de agua es así una gran oportunidad para las comunidades y organizaciones que buscan adaptarse a la crisis climática —que provoca escasez de agua, vulnerabilidad frente a incendios forestales, inseguridad alimentaria por degradación y o sequía del suelo, etc.— y de proteger efectivamente los ecosistemas con los cuales conviven y de los cuales dependen.  

Para Genaro Vega, representante de la Asociación de Guías de Pesca Futaleufú Fly Fishing, “Proteger las aguas del río Futaleufú desde siempre ha sido una necesidad de los habitantes, sin embargo, hasta ahora no había podido concretarse en algo tan esperado. La reserva de caudal por fin garantiza a la comunidad local y de emprendedores que el turismo, la pesca recreativa y la cultura se puedan seguir desarrollando en equilibrio con nuestros ecosistemas”.

La designación del Puelo y el Futaleufú como reservas de agua se consiguió tras años de trabajo de comunidades, organizaciones y autoridades. Así, desde el 2018, por ejemplo, 39 agrupaciones comunitarias del Valle de Cochamó, apoyadas por la ONG Puelo Patagonia, solicitaron a las máximas autoridades del país la protección de las aguas del río Puelo dada su relevancia para el desarrollo económico local a través de la agricultura y ganadería y del turismo de naturaleza. Además, relevaron el alto grado de endemismo que alberga la cuenca, en la que habitan especies icónicas como el alerce (Fitzroya cupressoides), el huemul (Hippocamelus bisulcus), la vizcacha patagónica (Lagidium wolffsohni), la ranita de Darwin (Rhinoderma darwinii) y el monito del monte (Dromiciops gliroides), entre otros. Finalmente, destacaron el valor cultural y espiritual del Puelo, ya que es un espacio donde se manifiesta el “espíritu o fuerza del río (gnen leufu ko)”, fuente de medicina (lawen) y energía (newen) para los Mapuche.

Por su parte, en Futaleufú desde el año 2022 la comunidad local impulsó la campaña “Por las Aguas del Futaleufú”, que fue apoyada por las autoridades comunales de Palena y Futaleufú, y del gobierno regional. La campaña fue también respaldada técnicamente por organizaciones no gubernamentales y centros de investigación, como Futaleufú Riverkeeper, Bestias del Sur Salvaje, Fundación Ngenko, Puelo Patagonia, el Programa Austral Patagonia de la Universidad Austral de Chile, el Centro de Ecosistemas de la Patagonia y The Pew Charitable Trusts. Dado el carácter icónico que posee el río Futaleufú, desde entonces ha habido un fuerte trabajo por vincular a más organizaciones, destacando el apoyo del sector privado, a través de empresas de rafting y pesca recreativa, todos ellos reunidos por la aplicación de herramientas que protejan los ríos.

Existe un sentido de urgencia por avanzar hacia una protección integral y permanente de los ríos chilenos, pero sin desconocer que son además el espacio en el que las comunidades desarrollan prácticas culturales, económicas, recreacionales y espirituales, por lo que es necesario comprender esta visión holística, para preservar la vida ecosistémica, en donde se considera la naturaleza en conexión con la vida humana.

Y este, como bien señala Darío Urrutia, habitante de la cuenca del río Puelo, es un trabajo que nos incumbe a todas y todos: “La declaración de estos ríos como reserva de agua no fue solamente en beneficio de las localidades que vivimos a sus alrededores, sino que es de todo el país. Unámonos para lograr cosas como éstas y hagamos siempre un Chile mejor”.

 

Pía Weber trabaja en el proyecto Patagonia Chilena de The Pew Charitable Trusts.

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