Una vista aérea de un bosque extenso e ininterrumpido. Un frondoso bosque se extiende hacia las montañas boscosas que se divisan en el horizonte.
Un sinuoso camino de tierra atraviesa inmensas copas verdes de bosque en el sureste de Bolivia, extendiéndose hacia las lejanas montañas boscosas de la Serranía de Sunsas.
Pedro Laguna para The Pew Charitable Trust

Situada entre los bosques secos del Gran Chaco y Chiquitano y las llanuras del Pantanal, en el sureste de Bolivia, la Serranía de Sunsas es una cadena de montañas escarpadas moldeadas por una de las formaciones geológicas más antiguas de Sudamérica, conocida como el escudo brasileño Precámbrico. Sus afloramientos rocosos y su terreno variado conforman un paisaje diverso en la intersección de múltiples ecorregiones, lo que brinda apoyo a una gran biodiversidad. Esta cordillera desempeña un papel ecológico fundamental al captar y regular los caudales de agua que llegan al Pantanal, el humedal tropical más grande del mundo.

Ahora, el municipio boliviano de San Matías ha declarado oficialmente la Serranía de Sunsas como reserva natural, protegiendo más de 86,509.1 hectáreas (una superficie mayor que la de la ciudad de Nueva York) a la vez que refuerza la conectividad ecológica y pone de relieve las iniciativas de conservación impulsadas por la comunidad.

En particular, Sunsas permite que la fauna silvestre se desplace entre ecosistemas, lo que contribuye a mantener la diversidad genética y a proteger las fuentes de agua esenciales de las que dependen las comunidades.

Para los residentes locales, el bosque es más que un simple recurso natural; es una parte esencial de su vida cotidiana: regula los ciclos del agua que les proporcionan agua potable y fomenta los usos sostenibles de los bosques, que generan ingresos y proporcionan materiales esenciales, a la vez que refuerza la resiliencia frente a las amenazas climáticas, incluidos los incendios forestales.

La región es también un refugio para las aves, entre las que se encuentran el buitre rey, un carroñero de plumaje blanco cremoso y una cabeza de llamativos colores en tonos naranja, amarillo y rojo, y el guacamayo de collar amarillo, un loro pequeño y muy sociable con un plumaje verde intenso y un característico collar de color amarillo brillante. También alberga al vulnerable pava mutún, un ave elegante cuya presencia es un claro indicador de la salud de los ecosistemas. Solo en la ecorregión del bosque seco chiquitano, al este de Bolivia, los científicos han registrado 547 especies de aves, lo que representa el 37 % de la población aviar del país. Además, estudios recientes en Sunsas han registrado 176 especies.

Esta zona se ha considerado desde hace tiempo una prioridad en materia de conservación en Bolivia, ya que es uno de los puntos clave más importantes del país en cuanto a recursos hídricos y biodiversidad, y alberga numerosas especies que no se encuentran en ningún otro lugar del mundo. Además, desempeña una función fundamental a la hora de conectar las áreas protegidas con las comunidades locales, sobre todo en un momento en que las presiones climáticas, como las sequías prolongadas y los incendios forestales cada vez más graves, se están intensificando.

La reserva de Sunsas se suma ahora a una creciente red de áreas protegidas a nivel nacional, departamental y municipal, entre las que se incluyen el Área Natural de Manejo Integrado San Matías, el área protegida departamental y municipal de Tucabaca, el área protegida municipal de Paquio, la Reserva Municipal de San Rafael, el Área de Conservación e Importancia Ecológica Ñembi Guasu y el Parque Nacional Kaa-Iya del Gran Chaco. En conjunto, estas áreas conforman un paisaje de conservación que abarca más de 8 millones de hectáreas, aproximadamente el doble del tamaño de Costa Rica.

Freddy Román, presidente del Concejo Municipal de San Matías, destacó el compromiso del municipio de apoyar a las comunidades locales en el reconocimiento del valor intrínseco de Sunsas: sus ecosistemas, sus fuentes de agua y su patrimonio cultural. En su intervención durante el acto público en el que el ayuntamiento presentó la ley por la que se crea la nueva área protegida, Román destacó la responsabilidad compartida de proteger este paisaje, tanto para los residentes actuales como para las generaciones futuras.

Vista aérea de una gran bandada de aves blancas que alzan el vuelo desde la densa vegetación verde de una costa, junto a una masa de agua oscura parcialmente cubierta por una capa de plantas acuáticas de color verde brillante.
Un frondoso bosque bordea los humedales cerca de Serranía de Sunsas.
Pedro Laguna para The Pew Charitable Trusts

El liderazgo local impulsa la conservación

La colaboración entre las comunidades indígenas, las autoridades municipales y los socios conservacionistas fue fundamental para la creación de la reserva. Como parte de esta iniciativa, un comité directivo local, que representa a cinco comunidades del Territorio Indígena del Pantanal, ayudó a definir los mecanismos de gobernanza, garantizando que las medidas de protección se ajusten a los derechos de las comunidades y al patrimonio cultural.

“La nueva área protegida nos brinda mayores oportunidades para hacer frente a los desafíos relacionados con el agua potable”, afirmó José Antonio Tomichá, maestro y líder comunitario de Bahía Negra, localidad que forma parte del Territorio Indígena del Pantanal en Bolivia. “Durante las sequías, cavamos pozos, o pauros, para conseguir agua, y a menudo tenemos que beberla aunque esté sucia”.

Si bien Sunsas se ha visto sometida a presiones derivadas de la intensificación de la agricultura, la minería y la ganadería, así como a un número creciente de incendios, su condición de área protegida ofrece un marco para la gestión proactiva, el monitoreo coordinado, la prevención de incendios y la investigación científica en una zona en la que antes faltaban datos ecológicos exhaustivos. Además, Sunsas puede servir de modelo para otras iniciativas de conservación a nivel local.

Conserva Aves: apoyo al liderazgo local

Los esfuerzos para establecer esta área protegida contaron con el respaldo de la iniciativa Conserva Aves, liderada por American Bird Conservancy, National Audubon Society, BirdLife International, Birds Canada y RedLAC, con el apoyo del Bezos Earth Fund. La iniciativa impulsa la creación de áreas protegidas subnacionales adaptadas a las necesidades locales. En Bolivia, la implementación está a cargo de FUNDESNAP y la Asociación Civil Armonía, con el apoyo técnico de la Fundación CERAI, la colaboración científica del Museo de Historia Natural Noel Kempff Mercado y el apoyo adicional de The Pew Charitable Trusts.

Acciones locales con repercusión mundial

Sunsas es un ejemplo de cómo la gobernanza local y la colaboración entre múltiples partes interesadas pueden alcanzar objetivos de conservación de relevancia mundial. En su informe de 2010 titulado “Prioridades para la conservación de la biodiversidad en Bolivia”, el Gobierno boliviano identificó Sunsas como una zona esencial para la conservación de la biodiversidad, y a finales de 2025 esa prioridad se hizo realidad mediante medidas legales concretas de protección para esta nueva área protegida municipal.

Ahora la atención se centra en garantizar que la reserva genere una conservación sostenible y resultados tangibles para la biodiversidad, las comunidades y la resiliencia climática. El municipio de San Matías, con el apoyo de la Fundación CERAI, está dando los primeros pasos para poner en marcha su plan de gestión inicial, lo que incluye la contratación de personal para proteger este importante foco de biodiversidad, que desempeña una función fundamental en la estabilidad ecológica de la región.

Natalia Araujo coordina las actividades en Bolivia del proyecto de conservación del Pantanal y el Gran Chaco de The Pew Charitable Trusts.

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